Mes: febrero 2015

Teoría de los Costes de Transacción

En el presente texto voy a tratar de explicar los fundamentos de la Teoría de los Costes de Transacción, cuándo surgió y qué problemas trata de solventar, ya que actualmente es una de las teorías más candentes como consecuencia de la apertura de los mercados nacionales, los procesos de privatizaciones estatales y el nuevo enfoque de la Responsabilidad Social Corporativa. Asimismo, se mostrará un compendio de artículos académicos en los que se resuelve una casuística determinada a partir de esta teoría. Fundamentalmente se han empleado los siguientes artículos académicos: “Transaction Cost, Social Capital and Firms’Synergy Creation in Chinese Business Networks: An Integrative Approach”, “La construcción de relaciones de valor en los canales de comercialización”, “The economics of Organization: The Transaction Cost Approach”, “Property Rights Theory, Transaction Costs Theory, and Agency Theory: An Organizational Economics Approach to Strategic Management”, “Costos  de Transacción y Creación de Empresas”, “Institutions and environmental governance: A reconceptualization” y “La teoría de los costes de transacción y la fijación de los límites organizacionales: al otro lado de las fronteras nacionales”, así como algunos artículos del ámbito profesional: “Teoría de costos de transacción: una breve reseña”.

En el ámbito académico se considera a Oliver E. Williamson el fundador de la teoría, no obstante, fue Ronald Coase en 1937 quién publicó por primera vez un artículo en el que se mencionaba el concepto de “costes de transacción”. Por su parte, Williamson introdujo en 1991 la vinculación entre el concepto de eficiencia y las diferentes formas de gobierno, es decir, que completó de manera sustanciosa la teoría ya elaborada por Coase. Desde este momento han sido muchos los autores que se han sumado a esta doctrina con el objeto de hacer aportaciones más o menos relevantes. En este sentido, destacan algunos economistas como Herbert Simon, quién presentó el comportamiento de los agentes implicados en una transacción, el cual queda supeditado a una “racionalidad limitada”. Además, la teoría queda delimitada por otros dos supuestos adicionales: el oportunismo y el riesgo de neutralidad. De otro lado, es preciso apuntar que los costes analizados son de dos tipos, directos y de oportunidad.

Para Coase, “Una empresa tenderá a expandirse hasta que los costes que supone organizar una transacción adicional dentro de la empresa igualen los costes que implica desempeñar esa misma función en el mercado abierto. Cuando salga más barato realizar una transacción dentro de la empresa, es recomendable. En cambio, si resulta más económico salir al mercado, no hay que intentar hacerlo de forma interna.” Esta reflexión surge del planteamiento que relaciona la eficiencia con el tamaño empresarial, a partir del cual, todas tenderán a fusionarse, consolidando así una única unidad empresarial. Por tanto, esta teoría, desarrolla las operaciones internas en el ámbito empresarial, es decir, en ocasiones las empresas se enfrentan a la decisión de ampliar su producción para producir bienes auxiliares necesarios para el proceso productivo o, por el contrario, externalizar esa operación y adquirir dichos bienes, necesarios para la producción del principal, en el mercado, es decir “los costes en los que las empresas incurren cuando, en vez de usar sus propios recursos internos, salen al mercado para encontrar esos productos y servicios”. Esta decisión dependerá de tres dimensiones; especificidad de los activos, incertidumbre y frecuencia de las transacciones. En colación con esto, aflora el debate mediático en el que actualmente nos hallamos inmersos, desde el punto de vista del estado y las finanzas públicas, ¿es más eficiente comprar al mercado o producir a través de empresas públicas?

Esta teoría, además, surge de la asimetría de información existente en cualquier transacción, de la incertidumbre inherente a la misma y de la cuestión de externalizar o producir un bien necesario para proceder a la elaboración del producto final. Es preciso reseñar que la aportación de Coase ha tenido gran impacto ya que incluso los derechos de propiedad fueron planteados como aspectos derivados de dicha teoría. Coase expuso el siguiente ejemplo; “Un panadero usaba sus máquinas amasadoras en su propiedad desde hace sesenta años. Un médico se muda, y luego de ocho años construye su consultorio sobre la pared medianera. Al poco tiempo presenta una demanda por los ruidos y vibraciones, afirmando que le impiden desempeñar su profesión en su propiedad”. Con este ejemplo se ilustra la necesidad de instaurar unos derechos de propiedad claramente definidos, reduciéndose así los costes de transacción. Pero fueron Alchian y Demsetz en 1972 los que concluyeron la perspectiva de los derechos de propiedad. Sin olvidar que la Teoría de los Costes de transacción, la Teoría de la Agencia y la Teoría de los derechos de propiedad, están delimitadas aunque mantienen estrechos vínculos, ya que ambas muestran una visión completa de las organizaciones.

Esta visión se considera institucional. No podemos dejar de mencionar a los autores Hayek y Stigler quienes aportaron matices en torno a la economía de la información, posteriormente desarrollada por Macho y Pérez en 1994.

El economista Matthews define los costes de transacción de la siguiente forma, “la idea fundamental de los costes de transacción es que son los costes derivados de la suscripción ex-ante de un contrato y de su control y cumplimiento ex post”.

En primer lugar creo interesante señalar que diversos autores se explican el actual proceso de globalización, como consecuencia de la “organización burocrática”, la cual favorece la actividad económica y empresarial al reducir la desconfianza y la asimetría de información. Otros autores señalan, en esta misma línea, que los acuerdos entre empresas o las uniones cooperativas “neutralizan las actitudes oportunistas” según Michael, 2007. Además se impulsa la creación de empresas, desde el punto de vista del entorno, ya que facilita el acceso a materias primas y a todo tipo de información del sector, proveedores y clientes. Al mismo tiempo, Williamson señala como fuentes generadoras de costes al entorno, por ser un escenario de incertidumbre y al ámbito personal, que origina problemas al trabajar con una gran cantidad de información, al oportunismo previamente mencionado, y a la racionalidad limitada con la que toma decisiones.

Mauricio Andrés Ramírez en “Costos de transacción y creación de empresas” afirma que existe un vínculo evidente entre las empresas y las instituciones sociales y políticas.

Desde la perspectiva de la relación existente entre el estado y la tasa de creación de empresas, el estudio de Van Steal et al (2007), elaborado sobre una muestra de 39 países, revela que a medida que se reducen los trámites y demás procesos burocráticos, aumenta la tasa de creación de empresas, determinando así que los costes de transacción con el Estado en esta materia son desfavorables para la expansión empresarial, ya que suponen costes para las empresas. Podemos sustentar y enlazar este estudio con el que se muestra en “Transaction Cost, Social Capital and Firms’Synergy Creation in Chinese Business Networks: An Integrative Approach” en el que se apunta literalmente lo siguiente: “The results indicate that repeat transactions and close ties with government offices and financial institutions contributed positively towards a firm’s synergy creation”, es decir, que son fuentes generadoras de sinergia y prosperidad las transacciones, los vínculos con las instituciones, que reportan seguridad institucional y estabilidad y, el sistema financiero, que contribuye, del mismo modo, al progreso empresarial, como bien se apunta en numerosos textos académicos, “La construcción de relaciones de valor en los canales de comercialización”, en el que se relaciona el sistema financiero con el marketing y la creación de valor,  y libros divulgativos, como “El resultado de un proceso burbujístico”.

Indicar, por último, que este modelo, junto al de los derechos de la propiedad, han resuelto diversos problemas derivados de la esfera de la agricultura y la política medioambiental. En el artículo de Martin Whitby, titulado “Costes de transacción y derechos de propiedad: las variables críticas del análisis de la política medioambiental.” muestra “la importancia de las diferencias en la asignación de los derechos de propiedad” como herramienta fundamental y necesaria para apoyar al tejido empresarial. En “Institutions and environmental governance: A reconceptualization” se hace una aportación enfocada a dar respuesta al problema de la política medioambiental y, para ello, los autores se apoyan en la teoría de los costes de transacción y los derechos de propiedad, afirmando que las instituciones y determinadas regulaciones en dicho campo son herramientas fundamentales para “resolver conflictos medioambientales”.

En este texto hemos podido comprobar que la Teoría de los Costes de Transacción está presente y se utiliza para dar respuesta tanto a problemas tradicionales, como a problemas más recientes, es decir, que se aplica a cuestiones desde la creación de empresas hasta los problemas medioambientales más actuales. Del mismo modo, es preciso subrayar que esta teoría aún se está desarrollando y por tanto, hay margen para nuevas aportaciones de especial relevancia.

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Sobre la austeridad

Muy acertado y clarificador el artículo que Jesús Sánchez-Quiñones publicaba la semana pasada en El Confidencial, en el cual se abordaba el tema de la austeridad y sus connotaciones más o menos perversas, apuntando que “la austeridad en el gasto para las familias no es una opción, sino una necesidad ante la reducción de los ingresos o el aumento de los impuestos.”
Algo que siempre nos ha parecido evidente, los gastos no pueden rebasar los ingresos, se ha convertido en motivo de debate y discusión entre académicos, políticos y personajes varios. En este sentido, los agentes del sector privado, familias y empresas, son muy conscientes de que no pueden vivir en una situación de déficits recurrentes, sino que debe ser algo excepcional y sustentado por cuestiones coyunturales. Algunos estados y, por consiente, algunos partidos, no lo tienen tan claro, llegando a afirmar que los déficit son un derecho.
Como economista entiendo que las finanzas públicas tienen sus particularidades concretas, por ejemplo, cuando se analiza la viabilidad de una carretera o un parque, se modeliza una función matemática aplicando cuestiones como el bienestar futuro o el potencial incremento en la salud de la ciudadanía, de modo que la ejecución o no del proyecto se considere teniendo en cuenta estos parámetros. Es decir, que en la administración no solo se consideran datos monetarios para planificar y elaborar un presupuesto de gasto. Sin embargo, el derecho a gastar más de lo que ingresas de forma reiterada es completamente insostenible y absurdo.
Asimismo, Sánchez-Quiñones indica que “el déficit de un año se suma al nivel de deuda existente al inicio del año, de tal forma que mientras haya déficit el nivel de deuda seguirá aumentando”, y con él, los problemas vinculados a una estructura financiera escasamente capitalizada.
En el caso particular de España, la ratio déficit/PIB nos proporcionará un alivio, debido fundamentalmente, al incremento del PIB, no obstante, no podemos olvidar, que los ajustes de gasto son necesarios para garantizar la sostenibilidad del sistema y permitir un crecimiento sostenible en el medio y largo plazo, además de que cierto nivel de ahorro permite encarar ostentosas inversiones en capital que no podrían realizarse exclusivamente con deuda.

Grecia y Europa

Ayer, lunes 9 de febrero, la prima de riesgo griega ha aumentado en casi 100 puntos, situando el bono a 10 años por encima de los 1.100 puntos básicos. De otro lado, la bolsa de Atenas ha caído un 4.75% con respecto a la sesión del viernes, en la que ya se dejó un 2%. Además, Standard & Poor’s rebajó la calificación del país un nivel, hasta B-, con perspectivas negativas. Ante este panorama, la divisa comunitaria sigue a la baja con respecto al dólar.

Cada vez son más los analistas que consideran que Grecia romperá con la moneda común, ya que si verdaderamente insiste en aplicar su programa, la situación será insostenible. El mismo Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal, indica, en relación a su salida del euro, que es “cuestión de tiempo”.

En este sentido, las bolsas europeas han comenzado la semana a la baja. Para el Ibex-35 ha sido la peor jornada del año, con una pérdidas del 1.97%. Pero no ha sido el único, por señalar algunos índices, el Dax Xetra ha caído un 1.68% y el Ftse MIB un 1.9%, entre otros.

De momento, ponemos el punto de mira en la reunión que tendrá el país heleno con el Eurogrupo, en la que se abordará la reestructuración de la deuda pública, aunque el gobierno griego se muestra reticente a flexibilizar su punto de vista, anunciando unas partidas de gasto adicionales por valor de 2.000 millones de euros, que por cierto, no tiene. Por nuestra parte, no debemos perder de vista los casi 30.000 millones que nos adeuda.

No sabemos cómo terminará todo esto, pero de momento la situación es crítica. Grecia quiere seguir gastando un dinero que no tiene y, para ello, exige que le presten más dinero los mismos acreedores a los que no quiere devolverle la deuda ya contraída. Entre tanto, el país mantiene una estructura de empresas públicas y administración paralela que se dedican a cercenar el dinero que previamente han sustraído de los sectores productivos. Difícil situación.