Otras publicaciones

Según nuestro estudio: irracionales e impacientes

Los individuos toman decisiones, de mayor o menor relevancia, continuamente y bajo diferentes escenarios. Sin embargo, dichas decisiones no siempre se adoptan con racionalidad, es por ello que en 1957, Simon publicó un artículo en el que aportaba un matiz al concepto de racionalidad, indicando que ésta es limitada. Si llevamos esto al ámbito de la elección intertemporal, nos encontramos con que Thaler, en 1981, detectó una serie de anomalías, concretamente seis, observables a partir de las tasas de descuento que los sujetos aplican a magnitudes o a secuencias de estas.

El trabajo que hemos desarrollado versa sobre esta cuestión, concretamente analizamos una de las anomalía conocida como efecto signo. Este efecto se define como el tratamiento diferenciado en función del signo de la magnitud a descontar. Thaler, en este sentido, detectó mayores tasas de descuento para cuantías positivas que para cuantías negativas. Otros muchos autores respaldaron esta investigación. Sin embargo, el estudio que hemos llevado a cabo revela la existencia del efecto signo pero en sentido inverso, de modo que los sujetos decisores que se han sometido a nuestro estudio aplican mayores tasas de descuento a cantidades negativas, ponderando más las ganancias que las pérdidas, en línea con el trabajo de Takahashi, publicado en 2009. De este modo los resultados extraídos contradicen la extendida premisa financiera de aversión a las pérdidas y respaldan la falta de racionalidad en la toma de decisiones intertemporales en el ámbito monetario.

Esto es importante por la extensión de las conclusiones en diferentes disciplinas, no sólo en Finanzas y Economía. Asimismo, esto se estudia en el ámbito de salud y la psicología, entre otros.

Este trabajo estará disponible próximamente en el repositorio de la biblioteca de la Universidad de Almería.

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Organizador y Jurado del certamen provincial “Generación Literaria”

A continuación copio la nota de prensa de la entrega de premios del concurso de literatura en el que participé:

El pasado jueves, día 20 de noviembre, se entregaron los premios del Primer Certamen Generación Literaria que organiza este diario digital, el más leído de la provincia.

El evento tuvo lugar en la sala de prensa del Ayto de Almería, y contó con la presencia de Antonio Salvador, Director de Tele Almería Noticias, el concejal del Área de Cultura, Ramón Fernández-Pacheco, y José Cristian Callejón, organizador del evento.

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El concurso tuvo dos modalidades; Microrrelatos y Narrativa. Relatos que debían ser obras originales e inéditas, con una extensión máxima de doscientos a doscientos cincuenta caracteres, en la modalidad de Microrrelatos y, de 7 a 10 páginas en la modalidad de Narrativa. Los tres premiados en la categoría de Narrativa fueron Dolores Alférez Martín por ‘Max y la escuela Magosaurio’, Roberto Guillén Alonso por ‘Últimas Noticias de Necomicón’ y María Ilenia Vicente López por ‘La Magia de la Luna Llena’. En la modalidad de Microrrelatos, los vencederos fueron Leila María Aracil Galindo con ‘Taxdir’, José Víctor Líndez Alonso con ‘El Perfume del Sofa’ y Salvador Robles Miras con ‘El Paraíso’.

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El primer puesto de ambas modalidades recibió un ibook, aportado por la asociación universitaria Asunivep, y una placa que proporcionó la Diputación.

El segundo puesto de ambas modalidades fue premiado con un lote de entradas para eventos culturales. Fue donado por el Ayto de Almería.

Por último, el tercer puesto recibió lotes de libros, otorgados por el Instituto de Estudios Almerienses y la Librería Sintagma.

Además, estuvieron presentes algunos miembros del jurado: Elisabeth Corral y Raquel Costa, así como José Cristian Callejón

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Por último, Tele Almería Noticias quiere dar las gracias nuevamente a todos los que han formado parte de esta actividad e invitarlos a seguir participando en eventos venideros.

Ver vídeo fotográfico:

http://www.telealmerianoticias.es/2014/video-fotografico-i-certamen-generacion-literaria-177634.html

El resultado de un proceso burbujístico

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Mi primera obra centra su estudio en los desequilibrios concretos del sector bancario, y muy especialmente en las cajas de ahorro. El profundo proceso de reformas orientadas a sanear el sector (sobredimensionamiento, alta dependencia de los mercados internacionales y una excesiva exposición al ladrillo), han reducido significativamente el número de entidades, lo cual ha contribuido a darle solidez a un sistema en descomposición interna.

Ya a la venta mi primer libro, “El resultado de un proceso burbujístico”

Tras finalizar los estudios superiores (Grado en Finanzas y Contabilidad) y, mientras desarrollaba labores de socorrismo, he elaborado con especial ilusión mi primer libro, titulado, “El resultado de un proceso burbujístico”.

Este libro, publicado con la Editorial Circulo Rojo, está fundamentado en los cambios que se han producido en el sector bancario en el discurrir de la crisis, como consecuencia de los desequilibrios que las desacertadas políticas monetarias generaron después de la burbuja de las puntocom. Estos desequilibrios que, como ya he señalado en diversas ocasiones a través de esta casa, son fundamentalmente, el sobredimensionamiento, la alta dependencia de los mercados internacionales y una excesiva exposición al ladrillo, requerían un saneamiento contundente y decidido.

Está estructurado en 10 capítulos. Todos ellos desarrollados bajo un prima académico y riguroso, perfectamente contrastado y buscando, en última instancia, despejar dudas acerca del actual mapa bancario y, qué motivo los desajustes que han provocado su necesaria reestructuración.

Es concretamente en el capítulo 5 donde se ponen de relieve las características que el sector bancario atesoraba antes y después del periodo clave, 2007-2008, momento en el que se produce el colapso económico. Después, en el capítulo 6, se muestra el mapa bancario pormenorizado en Bancos, Cajas de Ahorro y Cooperativas de Crédito, es aquí donde se puede observar la intensa y necesaria reestructuración que se ha llevado a cabo, impulsada además, por las instituciones nacionales y europeas, tal y como se relata en el capítulo 7.

Finalmente y, antes del capítulo que aglutina las fuentes bibliográficas, se ha insertado un capítulo que recoge las conclusiones más relevantes, señalando lo más significativo del manual.

Para adquirir el libro, puedes mandar un correo a la dirección:

 jose-callejon@hotmail.com

Teoría de los Costes de Transacción

En el presente texto voy a tratar de explicar los fundamentos de la Teoría de los Costes de Transacción, cuándo surgió y qué problemas trata de solventar, ya que actualmente es una de las teorías más candentes como consecuencia de la apertura de los mercados nacionales, los procesos de privatizaciones estatales y el nuevo enfoque de la Responsabilidad Social Corporativa. Asimismo, se mostrará un compendio de artículos académicos en los que se resuelve una casuística determinada a partir de esta teoría. Fundamentalmente se han empleado los siguientes artículos académicos: “Transaction Cost, Social Capital and Firms’Synergy Creation in Chinese Business Networks: An Integrative Approach”, “La construcción de relaciones de valor en los canales de comercialización”, “The economics of Organization: The Transaction Cost Approach”, “Property Rights Theory, Transaction Costs Theory, and Agency Theory: An Organizational Economics Approach to Strategic Management”, “Costos  de Transacción y Creación de Empresas”, “Institutions and environmental governance: A reconceptualization” y “La teoría de los costes de transacción y la fijación de los límites organizacionales: al otro lado de las fronteras nacionales”, así como algunos artículos del ámbito profesional: “Teoría de costos de transacción: una breve reseña”.

En el ámbito académico se considera a Oliver E. Williamson el fundador de la teoría, no obstante, fue Ronald Coase en 1937 quién publicó por primera vez un artículo en el que se mencionaba el concepto de “costes de transacción”. Por su parte, Williamson introdujo en 1991 la vinculación entre el concepto de eficiencia y las diferentes formas de gobierno, es decir, que completó de manera sustanciosa la teoría ya elaborada por Coase. Desde este momento han sido muchos los autores que se han sumado a esta doctrina con el objeto de hacer aportaciones más o menos relevantes. En este sentido, destacan algunos economistas como Herbert Simon, quién presentó el comportamiento de los agentes implicados en una transacción, el cual queda supeditado a una “racionalidad limitada”. Además, la teoría queda delimitada por otros dos supuestos adicionales: el oportunismo y el riesgo de neutralidad. De otro lado, es preciso apuntar que los costes analizados son de dos tipos, directos y de oportunidad.

Para Coase, “Una empresa tenderá a expandirse hasta que los costes que supone organizar una transacción adicional dentro de la empresa igualen los costes que implica desempeñar esa misma función en el mercado abierto. Cuando salga más barato realizar una transacción dentro de la empresa, es recomendable. En cambio, si resulta más económico salir al mercado, no hay que intentar hacerlo de forma interna.” Esta reflexión surge del planteamiento que relaciona la eficiencia con el tamaño empresarial, a partir del cual, todas tenderán a fusionarse, consolidando así una única unidad empresarial. Por tanto, esta teoría, desarrolla las operaciones internas en el ámbito empresarial, es decir, en ocasiones las empresas se enfrentan a la decisión de ampliar su producción para producir bienes auxiliares necesarios para el proceso productivo o, por el contrario, externalizar esa operación y adquirir dichos bienes, necesarios para la producción del principal, en el mercado, es decir “los costes en los que las empresas incurren cuando, en vez de usar sus propios recursos internos, salen al mercado para encontrar esos productos y servicios”. Esta decisión dependerá de tres dimensiones; especificidad de los activos, incertidumbre y frecuencia de las transacciones. En colación con esto, aflora el debate mediático en el que actualmente nos hallamos inmersos, desde el punto de vista del estado y las finanzas públicas, ¿es más eficiente comprar al mercado o producir a través de empresas públicas?

Esta teoría, además, surge de la asimetría de información existente en cualquier transacción, de la incertidumbre inherente a la misma y de la cuestión de externalizar o producir un bien necesario para proceder a la elaboración del producto final. Es preciso reseñar que la aportación de Coase ha tenido gran impacto ya que incluso los derechos de propiedad fueron planteados como aspectos derivados de dicha teoría. Coase expuso el siguiente ejemplo; “Un panadero usaba sus máquinas amasadoras en su propiedad desde hace sesenta años. Un médico se muda, y luego de ocho años construye su consultorio sobre la pared medianera. Al poco tiempo presenta una demanda por los ruidos y vibraciones, afirmando que le impiden desempeñar su profesión en su propiedad”. Con este ejemplo se ilustra la necesidad de instaurar unos derechos de propiedad claramente definidos, reduciéndose así los costes de transacción. Pero fueron Alchian y Demsetz en 1972 los que concluyeron la perspectiva de los derechos de propiedad. Sin olvidar que la Teoría de los Costes de transacción, la Teoría de la Agencia y la Teoría de los derechos de propiedad, están delimitadas aunque mantienen estrechos vínculos, ya que ambas muestran una visión completa de las organizaciones.

Esta visión se considera institucional. No podemos dejar de mencionar a los autores Hayek y Stigler quienes aportaron matices en torno a la economía de la información, posteriormente desarrollada por Macho y Pérez en 1994.

El economista Matthews define los costes de transacción de la siguiente forma, “la idea fundamental de los costes de transacción es que son los costes derivados de la suscripción ex-ante de un contrato y de su control y cumplimiento ex post”.

En primer lugar creo interesante señalar que diversos autores se explican el actual proceso de globalización, como consecuencia de la “organización burocrática”, la cual favorece la actividad económica y empresarial al reducir la desconfianza y la asimetría de información. Otros autores señalan, en esta misma línea, que los acuerdos entre empresas o las uniones cooperativas “neutralizan las actitudes oportunistas” según Michael, 2007. Además se impulsa la creación de empresas, desde el punto de vista del entorno, ya que facilita el acceso a materias primas y a todo tipo de información del sector, proveedores y clientes. Al mismo tiempo, Williamson señala como fuentes generadoras de costes al entorno, por ser un escenario de incertidumbre y al ámbito personal, que origina problemas al trabajar con una gran cantidad de información, al oportunismo previamente mencionado, y a la racionalidad limitada con la que toma decisiones.

Mauricio Andrés Ramírez en “Costos de transacción y creación de empresas” afirma que existe un vínculo evidente entre las empresas y las instituciones sociales y políticas.

Desde la perspectiva de la relación existente entre el estado y la tasa de creación de empresas, el estudio de Van Steal et al (2007), elaborado sobre una muestra de 39 países, revela que a medida que se reducen los trámites y demás procesos burocráticos, aumenta la tasa de creación de empresas, determinando así que los costes de transacción con el Estado en esta materia son desfavorables para la expansión empresarial, ya que suponen costes para las empresas. Podemos sustentar y enlazar este estudio con el que se muestra en “Transaction Cost, Social Capital and Firms’Synergy Creation in Chinese Business Networks: An Integrative Approach” en el que se apunta literalmente lo siguiente: “The results indicate that repeat transactions and close ties with government offices and financial institutions contributed positively towards a firm’s synergy creation”, es decir, que son fuentes generadoras de sinergia y prosperidad las transacciones, los vínculos con las instituciones, que reportan seguridad institucional y estabilidad y, el sistema financiero, que contribuye, del mismo modo, al progreso empresarial, como bien se apunta en numerosos textos académicos, “La construcción de relaciones de valor en los canales de comercialización”, en el que se relaciona el sistema financiero con el marketing y la creación de valor,  y libros divulgativos, como “El resultado de un proceso burbujístico”.

Indicar, por último, que este modelo, junto al de los derechos de la propiedad, han resuelto diversos problemas derivados de la esfera de la agricultura y la política medioambiental. En el artículo de Martin Whitby, titulado “Costes de transacción y derechos de propiedad: las variables críticas del análisis de la política medioambiental.” muestra “la importancia de las diferencias en la asignación de los derechos de propiedad” como herramienta fundamental y necesaria para apoyar al tejido empresarial. En “Institutions and environmental governance: A reconceptualization” se hace una aportación enfocada a dar respuesta al problema de la política medioambiental y, para ello, los autores se apoyan en la teoría de los costes de transacción y los derechos de propiedad, afirmando que las instituciones y determinadas regulaciones en dicho campo son herramientas fundamentales para “resolver conflictos medioambientales”.

En este texto hemos podido comprobar que la Teoría de los Costes de Transacción está presente y se utiliza para dar respuesta tanto a problemas tradicionales, como a problemas más recientes, es decir, que se aplica a cuestiones desde la creación de empresas hasta los problemas medioambientales más actuales. Del mismo modo, es preciso subrayar que esta teoría aún se está desarrollando y por tanto, hay margen para nuevas aportaciones de especial relevancia.

Problemas asociados a la fórmula del VAN

El objeto del presente trabajo reside en desarrollar y analizar las principales limitaciones del método del Valor Actual Neto (VAN), un método de valoración basado en la capacidad de generación de rentas de un proyecto de inversión o una empresa, para así, poderla valorar como un proyecto de inversión individual o, simplemente, estudiar si verdaderamente genera valor para el accionista.

Dado que una empresa es un proceso constante de actividades de financiación e inversión, es preciso seleccionar únicamente los proyectos de inversión que aporten valor a la empresa, es decir, aquellos en los que la rentabilidad generada sea mayor al coste total y, para ello, es necesario utilizar una herramienta como el VAN.

En este sentido, hemos de hacer una previsión de los flujos de gastos e ingresos que consideremos pueda generar el proyecto en un escenario realista (metodología determinista). Tras calcular los flujos de caja esperados hemos de calcular su valor actual, esto es, “traerlos” al año cero para así tener una visión efectiva de la masa monetaria neta emanada de la inversión. Este método de valoración, como digo, se denomina Valor Actual Neto (VAN), y se utiliza, según el estudio de Graham, J. y Harvey, C., en el 74.93% de las ocasiones en que se valora un proyecto. No obstante y, a pesar de ser, junto al método de la tasa interna de rendimiento (TIR), uno de los más empleados, cabe reseñar que lo acompañan una serie de limitaciones que surgen “del uso que habitualmente se hace de dicho método en el día a día”, ya que este método se gesta para valorar bonos sin riesgo, es decir, activos financieros carentes de riesgo significativo.

Tal y como se ha apuntado, este método padece determinadas restricciones, las cuales derivan de la solución pragmática que se le ha otorgado a los problemas instalados en el asiduo empleo de dicha fórmula. Así ha sido posible solventar los problemas, obteniendo  un resultado coherente y significativo.

1.- Aleatoriedad de los flujos de caja, resuelta a partir de la siguiente hipótesis: Los flujos de caja se consideran conocidos desde el inicio del análisis, es decir, se presentan como una variable cierta.

2.- Imposibilidad para determinar un riesgo medio y así poder establecer una tasa de actualización, la cual también se considera conocida y constante en un ejercicio de simplificación.

3.- Las empresas carecen de vencimiento y, por tanto, surge un problema derivado del horizonte temporal a estudiar.

4.- Si se considera finita la inversión, es preciso otorgarle determinado valor al final de su vida útil.

El primer problema surge como consecuencia de la aleatoriedad inherente a los flujos de caja, lo cual implica cierto grado de azar, es decir, que a priori no se pueden predecir, ya que están supeditados a variables tanto endógenas como exógenas. Es por ello que quedan inmersos en un ambiente de incertidumbre para el que no conocemos siquiera la probabilidad de que determinado escenario se dé. En este caso, hemos de formular diversas hipótesis para, posteriormente y, apoyándonos en la estadística, considerar un único flujo. En este sentido, podemos otorgar el grado de probabilidad de ocurrencia de forma subjetiva u objetiva.

Para asignar la probabilidad podemos seguir cualquiera de las siguientes vías, según Valls Martinez, M. C. “Métodos clásicos de valoración de empresas”:

  • Bajo los supuestos de Wald, Hurwicz, Savage, etc.
  • Considerando dos escenarios, uno pesimista y otro optimista.
  • Modelizando los datos con la distribución triangular, a partir de un resultado más probable.
  • A través de otro tipo de distribución, por ejemplo la beta simplificada.

 

De otro lado, los flujos netos de caja también pueden calcularse de forma determinista, esto es, bajo el supuesto de que están condicionados por varios parámetros. Pueden calcularse en base a la serie histórica, es decir, en base a un patrón ajustado a la coyuntura y exento de ingresos y gastos irregulares o bien, determinarse en función de una estimación más o menos fidedigna que considere la estructura de costes y rentabilidades, así como la demanda esperada, siendo conscientes de la dificultad que esto entraña.

También es posible determinar los flujos a través de un método híbrido que estipule el flujo a través de un ajuste de regresión.

Por otro lado, nos encontramos con la dificultad que estriba de establecer una tasa de actualización coherente, es decir, que se ajuste al riesgo concreto de la inversión. Lo más frecuente es asignar, como tasa de actualización, el coste de capital o el coste de oportunidad.  Otra opción sería partir de un tipo de interés base, que podría ser el tipo de interés a largo plazo carente de riesgo, y sumarle una prima de riesgo. Para Valls Martinez, la prima de riesgo ha de congregar los siguientes elementos: riesgo económico, riesgo financiero y riesgo de iliquidez.

El tercer escollo hace referencia, en el caso de valoración de empresas, al tiempo óptimo en el que estudiar el valor de la compañía, lo cual vendrá condicionado por un cúmulo de factores, tales como: estructura tecnológica, macromagnitudes, sector, tamaño e, incluso, podría considerarse la cuota de mercado, ya que esto es un indicador de la posición que la firma ocupa en el mercado y, por tanto, de si está o no consolidada.

Dicho lo cual, el disenso es tangible, ya que inclusive, hay autores que consideran la vida de la empresa finita, a pesar de la dificultad de cálculo que este escenario entraña, ya que cuanto más alejados en el tiempo nos hallamos, más difíciles de estimar son los datos. Es por ello, que la vida útil debe ser limitada, surgiendo así un problema adicional: el valor residual de la empresa en el año n.

Para este cuarto problema existe cierto grado de consenso, al considerarse un valor residual fidedigno, el valor de liquidación de la empresa en el año n, no siendo esta solución menos subjetiva que las anteriormente aplicadas.